Paz y Bien.- La pandemia ha dejado al descubierto las debilidades del primer mundo. Recientemente el Santo Padre nos dejó una reflexión sobre la era del Covid-19, se llama «Comunión y esperanza» constituye un volumen rico en reflexiones teológicas que puede suscitar una “nueva esperanza y una nueva solidaridad”, basadas en la certeza de que como ocurrió en los primeros difíciles meses de la propagación de la pandemia, también hoy, la presencia del Señor acompaña y alienta a la humanidad.

 

Francisco plantea la pandemia como un “tiempo de prueba y elección”.  El coronavirus fue “como una tormenta” que sorprendió a todos, cambiando la vida familiar, el trabajo y las actividades públicas y dejando a su paso muerte, penurias económicas y distancia de la Eucaristía y de los sacramentos.

Esta dramática situación desenmascara la vulnerabilidad del hombre, su inconsistencia y su necesidad de redención y cuestiona muchas certezas ha desencadenado “interrogativos fundamentales sobre la felicidad” y “sobre e nuestra fe cristiana”.

¿Dónde están las raíces más profundas que nos sostienen a todos en la tormenta? ¿Qué es realmente importante y necesario? La pandemia “es una señal de alarma” que nos lleva a reflexionar precisamente sobre esto. “Es un tiempo de prueba y elección para que podamos orientar nuestras vidas de una manera renovada a Dios, nuestro apoyo y nuestra meta”.

El Papa insiste en su llamada a la “solidaridad” y al “servicio”, contra la “injusticia global” y la indiferencia. La situación de emergencia conduce a entender cuánto “dependemos de la solidaridad de los demás y nos empuja a servir a los que nos rodean de una manera nueva”. «Debemos ser sacudidos por la injusticia mundial”, “para poder despertar y escuchar el grito de los pobres y de nuestro planeta tan gravemente enfermo”.

Resalta que el inicio de la pandemia coincidió con el tiempo de la Pascua y de ahí procede el mensaje que ilumina el presente y el futuro y evita la parálisis. Se trata del mensaje de la victoria de la vida sobre la muerte: “La Pascua nos da esperanza, confianza y valor, nos fortalece en la solidaridad” y en la fraternidad.

“El peligro de contagio de un virus debe enseñarnos otro tipo de ‘contagio’, el del amor, que se transmite de corazón a corazón.  Caridad y Solidaridad.

Si ante la adversidad económica que nos atenaza algún Hermano de esta Cofradía tiene alguna dificultad para hacer frente a gastos de primera necesidad no dude en ponerlo en conocimiento de cualquier miembro de la Junta de Gobierno y en la medida de nuestra posibilidades estaremos a su lado.

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